martes, 15 de agosto de 2017

Tacón y cemento.

El día estaba impregnado por una nostalgia que inundaba hasta la punta de los edificios de la ciudad. Dolían los pies por los tacones y el cemento, la larga caminata por la acera le hizo sentir sucios los pulmones, los sueños se desvanecían en el smog y subían a ensuciar el cielo limpio. Ese día se sintió decepcionada de sí misma, no se sintió lastimada por él, sino por sí misma, se dijo ingenua por permitir que el veneno de un hombre equivocado invadiera lo que más la hacía bella: su libertad.

Para encontrar belleza interior a veces hay que tocar la tristeza más profunda, se trata de un despertar brusco que zarandea las fibras y te pone a caminar con una dureza irreconocible sobre la tierra, pero no es una dureza burda, es una dureza delicada y sensible, una coraza bella de un carácter duro e intuitivo. ¿Cómo explicarlo mejor? Es como ver y sentir mejor, pero con más sabiduría. Es la dureza del cemento y el sonido del delicado tacón al caminar sobre él. 



Respira...



martes, 2 de junio de 2015

Trust.

Quién sabe quién es el herido esta vez, porque ya nuestros golpes se confunden y se dirigen hacia nosotros mismos. La luna nueva desaparecida, un humo denso de una noche negra que se despliega por encima de tus ojos, es misteriosa, está llena de sabores alegres del tiempo. Pasa un cóctel por tu mano y tu muñeca se dobla delicadamente para sostenerlo y dirigir una mirada triste a un engaño, la noche sigue corriendo bajo tus rodillas que tiemblan esperando una respuesta a la incertidumbre de la lealtad.

Que suaves son los pliegues de tu vestido que se ha cerrado a las caricias unilaterales, que largos son los dedos que aplastan la duda y apuntan a los sentimientos que se apagan como un motor lleno de agua. No es algo que se pueda arreglar con una charla, es algo de limón y vodka barato, es algo de un adiós interlineado.  








martes, 28 de abril de 2015




Sé que estás escondido en el fondo del mar,
nos encontraron las estrellas
justo debajo del mismo firmamento.

Pero ya he escrito sobre esto antes;
debe ser otra jugada de la vida.
Pero pareces muy preciso,
hasta el tiempo parece indicado.

Nos encontramos en medio de esta casa vieja que llamamos hogar,
un lugar al que volvemos siempre.





martes, 13 de enero de 2015

Mecánico lunes.

Íbamos recorriendo ideas entre las arrugas de las sábanas, nos íbamos de viernes a domingo en la noche cuando tenía que volver al aburrido lunes, lejos de tu cuerpo.  Y empezaba así mi lunes mecánico con una grande esquina del libro doblada en una página de mi memoria. En esa página estaba la sonrisa y las manos entrelazadas, la nariz arrugada y el día tan lluvioso afuera pero todo tan soleado adentro en la playa de la cama que nos dibuja nuevas realidades llenas de suspiros, fuego y brillo en los ojos que se esconden detrás del párpado cerrado por el beso que se acerca y debe sentirse en el silencio de los labios, en la oscuridad de cerrar la mirada mientras mi ser se sumerge en tu energía.

Y quiero un poco más de eso, pero me siento tonta por quererte, porque querer vuelve a la gente tonta y yo puedo ser todo menos eso: una tonta. Pero estoy en la incertidumbre, sentada al lado de la ventana de mi cuarto mientras intento raspar el azúcar del fondo de la taza y te pienso como la tonta que no quiero ser, y soy, porque no sé si estaré equivocada conmigo o contigo, si es un rotundo sí o un no sé. Mientras tanto espero que nuestra conversación te haya vuelto menos ecléctico en los labios y las camas, pero quién sabe, nadie te sabe ya. Tal vez el martes vuelva todo a la normalidad, tal vez la página se pierda y espere a que el viernes todo vuelva a empezar.