viernes, 7 de septiembre de 2012

Algo.


Pasos, caminan, se esconden detrás de sus chaquetas, quisiera verlos, ver esos corazones, pero no se puede, todos están ocultos en ese caparazón imaginario que se crea cuando salen a la calle. Y él se queda viendo el reflejo de sus ojos en la ventana del bus, se pregunta si en realidad esos son sus ojos, puede que sea una mirada ajena que alguna vez robó de alguna persona que le gusto un poco, o tal vez de alguien que odió mucho, esos ojos son tan ausentes, tan irreales, siente algo de frustración, una pizca de rabia al ver ese brillo tan apagado, ¿Quién es ese? ¿En realidad es él? La persona que está sentada a su lado saca un libro, “El retrato de Dorian Gray”, luego piensa que se siente como Dorian, tal vez no era tan bello como el, pero su sentir era parecido, todos lo veían de una forma muy distinta a como él se percibía,  una persona es muchas personas, pues toda la gente lo ve a uno distinto. En serio encabrona que llegue un aparecido y de repente te diga algo que tú ya sentiste tan detalladamente que te dan ganas de golpearlo por ser tan jodidamente acertado y por encontrar la explicación a eso que por tanto tiempo te hizo vagar en las orillas de la duda, quisiste ahogarte, llenarte la garganta de agua, de palabras, pero te complicas tanto, eres como Dorian,  te complicas mucho.

Se apretujan cada vez más los cuerpos en esa lata de medio de transporte, Freddy se pregunta cómo hace esa señora para leer un libro tan maravilloso en medio de tanto caos, la admira por eso, va en el capítulo VIII, recuerda que en ese capítulo la novia de Dorian se suicida, tal vez el caos del libro convine un poco con el caos del bus, pero son caos distintos, los caos literarios son un poco más bellos, hay mucho dolor pero hasta el dolor parece una obra de arte allí, en cambio, la realidad, la gente, el bus, todo es tan sucio, tan monótono, da miedo, la fantasía es más bella, no importa que sea una fantasía triste.  Hay muchas cosas que le ahogan el alma,  es un mundo denso, enredado, lleno de conflictos, pero siempre parece haber un pequeño destello, a pesar de tanta basura siempre hay algo rescatable, lo malo es que siempre suele ser algo muy pequeño, algo que a veces no alcanza, pero si uno se sostiene con todas sus fuerzas a eso, a lo que le da al menos la chispa que incendia el corazón por las mañanas, puede continuar, todavía se tiene algo, todavía se puede sentir algo.  



Trata de buscar siempre la luz. 


sábado, 18 de agosto de 2012

El día del lago.


Las nubes bailando como quieren, decidiendo si el sol sale o no sale, si llueve o no llueve, parecido al indeciso fluir de tus palabras que se cruzan unas con otras, como una danza graciosa de algo que quiere ser dicho. Y entonces se callan los sonidos, se mueve el mundo, se mueven las horas rápidamente mientras jugamos a esquivarnos las miradas,  un montón de mensajes escritos en mis labios, quieren ser pronunciados, no sé qué dicen, son un misterio que tal vez no quiero descifrar cuando veo su alma, el color rojo en el cielo, el lago, la gente, la vida.  Ornitofobia, juicio por favor, grandes gritos de un ser pequeño, pequeñísimo, mariposas, monstruos en el estómago, el aire rosando el agua, somos una burbuja que vuela sin saber hacia dónde va, hay miedo pero las ganas de irse lejos son más grandes que el miedo.  Sonrío, tú sonríes, el pasto envuelve ese momento, las caricias son suaves como las nubes algodón al final del cielo, quiero abrazarla y hay fuego en mi pecho, estoy viva, respiro, tengo la piel de gallina y  no es por el frío corazón. 

Me devuelvo a casa y siento que todo va a estar bien, al menos esta noche. 


miércoles, 8 de agosto de 2012

Simetría.


Quiero encontrarme una sonrisa en la seriedad que siempre irradias cuando se cruzan nuestras miradas sorprendidas por esa coordinación casi simétrica en la que se nos ocurrió mirar hacia el mismo lado insólito y casi taciturno en medio de nuestras pupilas. La vida se vuelve un poco ecléctica cuando tienes que bailar de un lado a otro, buscando ideas, pensamientos, filosofías idiotas que tal vez te dicen que el cielo no es real y es simplemente el reflejo de algunos circuitos maravillosos dentro de tu cerebro, hola cielo ¿Eres real? ¿Tú eres real? ¿En realidad nos estamos mirando? Dime que sí porque se está muy bien contemplando tu rostro, una nube púrpura flota sobre el silencio que invade nuestra imagen invertida de los objetos que el ojo enfoca y la retina corresponde con la película sensible a la luz; en algún lugar de todo eso tu esencia se esconde y hay como una correspondencia mágica en lo que estamos haciendo, comiéndonos la palabras, el cuerpo y el alma con sólo las miradas, ambas lo sabemos, nos reímos, no podemos de la risa porque hay tanta fluidez y regulación en ese momento extraño que es casi increíble, indescriptible, inteligible.


miércoles, 11 de julio de 2012

Un poco de oxígeno.


Preguntas que queman los libros que no pudieron responder, las palabras, las personas que no pudieron contestar, un cuestionamiento más o menos lógico que no debería ser difícil de descifrar. Luego usted mira un poco hacia arriba, un poco hacia abajo, sólo queda el agua sucia de la nada sin aclarar, quedan las respuestas titubeantes de algunos labios que esperan no mentir mientras hablan. ¿Cómo pueden esperar eso unos labios? Si eso es tan humano, sentirse en medio de algo que ni siquiera se puede explicar, hundirse y convertirse en ese pensamiento que tanto tiempo ha vivido en la mitad del cielo y el infierno  de la experiencia inútil.

No es tan sencillo naufragar en la saliva de una boca indigna, ser sólo un pequeño pequeñísimo pensamiento en la esquina de su almohada, en la esquina de sus labios. Algo muy simple como el amor puede hacerle dudar  a usted sobre la propia existencia,  estar congelado bajo el sol mientras todos andan shorts le hace cuestionarse sobre el origen de todo, que tuvo que pasar ese sándwich de atún para que pudiese comprarlo, pudiese comerlo y digerirlo. Quizás la cabeza se llena de esas reflexiones para huir del verdadero significado de amar, no se quiere acercar a él, es como una llama ardiente en medio del mar, aunque este en el agua sigue incinerando sonrisas, puede ser peligrosa, peligro, que tonta palabra, puede ser sólo una excusa para evitar eso a lo que uno se tiene que enfrentar. ¿Enfrentar? Pues sí, de eso se trata el nacimiento del alma, debe cruzar largos mares ardientes para ¡Salir!, ¡Salir!, ¡Salir a respirar!