Pasos, caminan, se esconden
detrás de sus chaquetas, quisiera verlos, ver esos corazones, pero no se
puede, todos están ocultos en ese caparazón imaginario que se crea cuando salen
a la calle. Y él se queda viendo el reflejo de sus ojos en la ventana del bus,
se pregunta si en realidad esos son sus ojos, puede que sea una mirada ajena
que alguna vez robó de alguna persona que le gusto un poco, o tal vez de alguien
que odió mucho, esos ojos son tan ausentes, tan irreales, siente algo de
frustración, una pizca de rabia al ver ese brillo tan apagado, ¿Quién es ese?
¿En realidad es él? La persona que está sentada a su lado saca un libro, “El
retrato de Dorian Gray”, luego piensa que se siente como Dorian, tal vez no era
tan bello como el, pero su sentir era parecido, todos lo veían de una forma muy
distinta a como él se percibía, una
persona es muchas personas, pues toda la gente lo ve a uno distinto. En serio encabrona que
llegue un aparecido y de repente te diga algo que tú ya sentiste tan
detalladamente que te dan ganas de golpearlo por ser tan jodidamente acertado y
por encontrar la explicación a eso que por tanto tiempo te hizo vagar en las
orillas de la duda, quisiste ahogarte, llenarte la garganta de agua, de
palabras, pero te complicas tanto, eres como Dorian, te complicas mucho.
Se apretujan cada vez más los
cuerpos en esa lata de medio de transporte, Freddy se pregunta cómo hace esa
señora para leer un libro tan maravilloso en medio de tanto caos, la admira por
eso, va en el capítulo VIII, recuerda que en ese capítulo la novia de Dorian se
suicida, tal vez el caos del libro convine un poco con el caos del bus, pero
son caos distintos, los caos literarios son un poco más bellos, hay mucho dolor
pero hasta el dolor parece una obra de arte allí, en cambio, la realidad, la
gente, el bus, todo es tan sucio, tan monótono, da miedo, la fantasía es más
bella, no importa que sea una fantasía triste. Hay muchas cosas que le ahogan el alma, es un mundo denso, enredado, lleno de
conflictos, pero siempre parece haber un pequeño destello, a pesar de tanta
basura siempre hay algo rescatable, lo malo es que siempre suele ser algo muy
pequeño, algo que a veces no alcanza, pero si uno se sostiene con todas sus
fuerzas a eso, a lo que le da al menos la chispa que incendia el corazón por
las mañanas, puede continuar, todavía se tiene algo, todavía se puede sentir
algo.
Trata de buscar siempre la luz.



